Un roadtrip por el Oeste de Irlanda

Antes de llegar a Irlanda realmente tenía pocas referencias de este país: su actual crisis económica, sus increíbles acantilados, su cerveza Guinness, U2, el día de San Patricio…pero no es sino cuando visitas un lugar cuando las referencias previas toman otra perspectivas y conoces otras que finalmente te permiten recrear un imaginario más cercano a la realidad.

Irlanda no es una isla para llegar a una ciudad y quedarse allí. Por su tamaño relativamente pequeño, buenas vías de comunicación y Bed&Breakfast por doquier es un país para coger un coche y perderse entre el verdor que la lluvia cotidiana le imprime al paisaje.

Recientemente tuve la oportunidad de recorrer parte del oeste de Irlanda. Fue mi primera vez en este país y en mediodía de viaje ya había llegado a la conclusión de que el próximo viaje que realizaría por esta isla sería en plan roadtrip.

Este primer acercamiento al país me permitió definir al menos un recorrido que me gustaría compartir en caso de que en algún momento tú también te animes a conocer este país.

La llegada a Irlanda la hice por el Aeropuerto de Dublín. De allí partimos rumbo al oeste por la carretera N6. Primera parada: Kilbeggan.

Kilbeggan

Conocido por estar rodeado del río Esker y sus colinas de arena que aún sobreviven a la edad del hielo glacial. Lo más interesante de este pequeño pueblo irlandés es que posee la destilería más antigua del mundo: Locke´s Distillery.

Fue establecida en 1757 y la razón por la cual se asentó en este pueblo es porque ya se tenía a mano los principales recursos naturales para la producción de Whiskey: suministro de césped listo para el calor, cereales cultivados y agua pura del río Brosna.

Allí tendrías la posibilidad de probar un sorbo de Whiskey sin destilar. Más que un sorbo yo recomendaría sólo mojarse los labios porque posee un grado alcohólico de más de 70%.

Galway

Si seguimos de Kilbeggan hacia el oeste por la carretera N6 nos encontraremos con la ciudad de Galway, ubicada en el condado que lleva el mismo nombre.

Su pequeña bahía y las calles medievales del centro la hacen una ciudad muy entrañable. Por eso también se le conoce como “la Bahía de Galway” o la ciudad de las 14 tribus, ya que durante la Edad Media fue dominada por 14 familias muy poderosas.

Para los irlandeses es una ciudad muy familiar, muchos dublineses poseen una segunda residencia o casa de veraneo en Galway.

Pero lo que más destacaría de esta pequeña ciudad es su agradable vida nocturna. Quizás influye el hecho de que sea una ciudad universitaria, los pubs de Galway están siempre abarrotados de gente y buena música. Si vas solo eso no es problema porque allí descubrí lo social que pueden ser los irlandeses.

Abadía de Kylemore en Connemara

Partiendo desde Galway hacia el oeste por la carretera N59 está la región de Connemara que, rodeada de Mar Atlántico por el norte, sur y oeste, posee una sutil naturaleza con sinuosas montañas y el agua como protagonista gracias también al inmenso lago Corrib.

También es el lugar donde se conserva intacto el idioma gaélico, muchos jóvenes de Dublín y otras ciudades son enviados a la Gaeltacht, zonas donde aún se habla gaélico, entre ellas toda Connemara, para perfeccionar el idioma.

Es esta zona se encuentra la Abadía de Kylemore, un antiguo castillo y posteriormente convento que data de 1863, que impresiona no sólo por el lugar privilegiado en el que se encuentra (frente a un lago y rodeados de verdes montañas), sino también por la dramática historia de su construcción.

Henry Mitchell, un empresario originario de Manchester, llega a esta zona de la cual su esposa queda prendada completamente. Para demostrarle su amor decide construirle un palacio en el que viviría poco tiempo, pues muere trágicamente tras sufrir una repentina y grave enfermedad cuando fueron de vacaciones a Egipto.

Lisdoonvarna, el pueblo del amor

“El pueblo de los solteros”, así se le conoce a Lisdoonvarna por su famoso festival de solteros que realizan cada mes septiembre.

Lisdoonvarna Matchmaking Festival es el evento para solter@s más grande de Europa. Por un mes entero solteros no sólo de Irlanda, sino del resto de Europa se reúnen en este pueblo para conocer gente y los más afortunados el “amor de su vida”. Para ello organizan show de danza, música, fiestas que empiezan a las 12 del día y finaliza hasta bien entrada la madrugada.

Tal es la fama de Lisdoonvarna que Coca Cola le ha dedicado un diseño a sus latas en honor a su afán por juntar solteros.

Acantilados de Moher

Ubicado en el extremo suroccidental de Irlanda y perteneciente al Condado de Clare, los Acantilados de Moher son unas impresionantes formaciones rocosas que llegan a tener una altura máxima de 214 metros.  Se puede apreciar desde el mar a través de unos ferrys que parten desde el muelle de Doolin (www.doolin2aranferries.com) o desde el mismo acantilado, en el Visitor experience center (www.cliffsofmoher.ie).

Para poder tener un acercamiento de lo impresionante del paisaje me ha gustado mucho el vídeo realizado por Maroon 5 para su sencillo Runaway. Utilizaron estos acantilados para filmarlo…realmente impresionante!

Lahinch

Pueblo famoso por tener las mejores olas de toda Irlanda para hacer surf. La vida en este pueblo pareciera girar en torno a este deporte: todas las calles del centro están repletas de tiendas de artículos de surf y es más común ver a un chico o chica de pelo largo rubio por el sol –quizás no de surfear en este sitio, sino en Canarias-, muy delgado y con tabla de surf en brazos.

Para los que ya han tenido la experiencia de surfear creo que es una opción exótica para hacerlo, y para los que no pues podéis leer mi experiencia sobre mis intentos de deslizarme sobre las olas.

Más información:
Oficina de Turismo de Irlanda

O Brasil, na Europa! Entrevista a Day y Lorenço, de Nossas Viagens

Dayane y Lorenço. Saúde!

Tuve la suerte de compartir bastante tiempo junto a Dayane, ya que fue mi profesora de portugués en Buenos Aires. Es una chica alegre, culta y muy simpática, siempre sonriente. Junto a ella dí mis primeros pasos en la lengua lusitana. Al tiempo,  comenzaron sus planes para irse a europa con Lorenço, en aquel entonces novio y hoy flamante marido. Por motivos laborales se dirigieron a Bayreuth (Alemania), donde lograron establecerse. Cada vez que podían, se lanzaban a la ruta. Así fue como pudieron recorrer varios países, desde Irlanda hasta República Checa.

Day en Barcelona

Lorenço es un coleccionista nato que junta desde tapitas de cerveza, estamplillas y hasta banderitas de los países que visitó; pero un día, confesó en su blog: “No soy la persona más entusiasta para viajar. Me gusta, me gusta mucho, aunque no tanto como a Day. Pero sus ganas me impulsan,  disfruto al verla feliz cada vez que entramos en movimiento”.  Y se ve que esto ha tenido sus frutos, ya que ella lo percibe. Nos cuenta que Lorenço es un óptimo compañero de viaje, excelente lector de mapas y diseñador de circuitos. Adora conocer nuevas culturas y lenguas; como costumbre, ha intentado aprender al menos una palabra en cada lugar … casi siempre, “cerveza”  😉

Lorenço en Berlín

Pasar por su blog es un placer:  espontáneo, íntimo, con buenos datos, abundantes fotografías y redacción impecable. Si bien está en portugués, no es de lectura complicada para los hispanoparlantes. Un pequeño esfuerzo, realmente vale la pena.

Presentados nossos amigos do Brasil, pasemos a la entrevista:

¿Cuál es el objetivo de su blog?

Nuestro blog fue creado con la idea de mantener a los amigos y familiares informados acerca de nuestros nuevos descubrimientos en el viejo continente. Con el paso del tiempo, muchas personas nos encontraron en la red y comenzaron a enviar mensajes o pedir información. Lenta y naturalmente el blog fue rediseñándose y madurando, presentando ahora otra cara. Pasó a ser no solo un lugar para contar historias para nuestros conocidos, sino además para compartir experiencias, ayudar a otras personas a planear sus viajes, así como nosotros fuimos ayudados por otros blogueros. Cada vez nos impresionamos más con el crecimiento que está teniendo. Cada vez que aparece una bandera de un nuevo país que nos visita, es una satisfacción muy grande.

¿Por qué escogieron Alemania para vivir?

No exactamente escogimos Alemania. Caminos profesionales nos llevaron hasta allí. Pasamos a disfrutar de la idea de viajar y vivir en Europa.

Dicen que los alemanes son mucho más fríos que los latinoamericanos (y más aun, brasileros). Más allá de ese estereotipo ¿cuáles fueron los abismos culturales con los que se encontraron mientras vivieron en Alemania?

En cierta forma, este estereotipo tiene su fundamento. Hay más reglas para la convivencia social y el tiempo de aproximación es mayor, pero una vez conquistada la simpatía y amistad de un alemán, todo se torna muy parecido. Para nosotros como brasileros, el idioma fue un obstáculo en lo cotidiano. Lo más difícil en esta experiencia fue contener nuestros “instintos brasileros” para adaptarnos a las reglas de educación locales: hablar bajo, no tocar físicamente a las personas, saludar sin abrazar ni besar, por ejemplo.

¿Que países habéis conocido en este tiempo?

Bueno, en un año viviendo en Alemania, conocimos 16 países de Europa. Hicimos los clásicos: Alemania de norte a sur, Austria, Bélgica, España, Eslovaquia, Francia, Holanda, Hungría, Inglaterra, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, República Checa, Suiza y Vaticano. Para nuestra próxima estadía planeamos lugares no tan convencionales.

Stonehenge

¿En qué les cambió su visión de Brasil esta estancia en el viejo continente?

Creo que nuestra perspectiva con respecto a Brasil cambió mucho. Cuando estás dentro de tu país sin haber viajado al exterior es muy fácil hacer críticas o elogios desmedidos. Pero en el momento en que se comienzan a sentir “saudades” de tu lugar de origen, te das cuenta que tu país ciertamente tiene problemas, pero los tan “bien vistos” países de Europa (al menos, para los latinos) también padecen problemas y adversidades. Al mismo tiempo, uno se da cuenta de esas cosas únicas que existen en cada lugar. Que son increíbles, hermosas y es preciso estar una vez en la vida allí para verlo y entenderlo.

Un lugar para recordar

Praga fue uno de los lugares más lindos construidos por el hombre que he visto. Tengo solo buenos recuerdos. ¡Y estar en España e Irlanda fue una fiesta!

Praga

Un lugar para olvidar          

No tengo un lugar que me gustaría olvidar, porque para todos los que aman viajar, cualquier nuevo lugar es para conocer y descubrir algo. Aún así, cuando me preguntan si me gustó París, digo que fue mi mayor decepción en todos los viajes que he hecho. Vi muchas cosas vulgares allí! Y el olor a pipí por toda la ciudad no es nada romántico ni representa nada lo que vemos en el cine.

Cinco lugares que les gustaría conocer de cualquier parte del mundo

Deseamos mucho volver a Irlanda para conocer el interior de este país por el cual nos apasionamos. Turquía (lugar que no deseo conocer, sino que preciso conocer), Marruecos, Nueva Zelanda, Perú y Colombia. Además de esto, viajar a otros países de nuestra querida América Latina, un gran sueño.

Dublin

Blog: http://minhasviagensvia.blogspot.com

También puedes encontrarlos en Twitter y Facebook.

Buenos Aires Express

El mes pasado tuve el agrado de recibir en Buenos Aires a un amigo de la casa, Chris Pomeroy, quien anteriormente nos contó sus vivencias en la Patagonia chilena y su paso por Santiago.

 Crucemos la cordillera de los Andes: es ahora el turno de la Reina del Plata, la ciudad que me vio crecer. Quien mejor que Chris para relatar nuestro breve, pero intenso (¡y divertido!) paseo por la capital porteña. Aquí va:

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 Cuando me invitaron a participar en un foro de marketing turístico en Buenos Aires acepté con muchísimo gusto: porque la invitación venía de amigos, porque el tema del Marktur Forum me interesaba profesionalmente; pero si te soy sincero, sobre todo porque nunca había estado en la capital argentina y le tenía muchas ganas.

Llegué a Buenos Aires en plan “estrella de cine”. Después del vuelo en clase turista necesitaba un masaje de espalda más que de ego, pero la verdad es que te levanta el ánimo cuando te recibe en la puerta de llegadas el chofer impecablemente trajeado en un Mercedes de lujo. Lástima que no tenía delante ningún amigo a quien darle envidia. Le iba a sacar una foto al señor con traje italiano y pelo engominado sujetando el cartel de “Sr. Pomeroy” para mandarlo a los colegas, pero decidí que había que mantener las apariencias.

Alvear Palace Hotel

Una hora más tarde y casi antes de parar del todo la limusina, mi puerta fue abierta por el portero del elegantísimo Hotel Alvear, igualmente impecable. ¿Cómo se puede abrir la puerta de un coche con estilo? Te juro que no lo sé, pero este señor lo hace a la perfección… tanto que casi entiendo porque la gente premia su arte con una propina. Todo en el Alvear rezuma opulencia y elegancia. Sus cinco estrellas y su historia invade todos los sentidos. La puerta giratoria de la entrada mueve el aire como un ventilador que extrae el aire del lobby de oro y mármol, que tiene el olor inconfundible de colonia Hermes y de dinero. El Alvear es un clásico, un hotel de lujo, sin duda, y empezaba a creerme lo de la estrella de cine pero la verdad es que podría haber estado en cualquier “Leading Hotel of the World”. Pero el verdadero lujo para mi me estaba esperando pacientemente el lobby.

Aunque no le conocía de antes, era tan fácil encontrar a Gabriel Greco en el lobby del Hotel Alvear como encontrar una margarita en un ramo de rosas. Era el chico joven que rezumaba frescura natural (no Hermés), sentado twitteando en un sillón estilo Louis XIV. Gabriel es amigo de un amigo y cuando se enteró que iba a visitar la ciudad me había prometido enseñarme “su” Buenos Aires. Eso sí que es un regalo de lujo para un viajero.

Después de pasear por el barrio del hotel (Recoleta), una de las zonas de mayor poder adquisitivo de la ciudad, nuestra primera parada irónicamente ha sido la última de muchos de los argentinos más famosos y acaudalados. En el Siglo XVIII el monasterio de Recoleta se encontraba fuera de los límites de la actual ciudad, en una zona rural. Hoy está en pleno centro y el único campo que queda es el campo santo rodeado de bloques modernos de oficinas y viviendas con una vista exclusiva, aunque algo tétrica. La verdad es que este cementerio tiene más edificaciones que muchos pueblos y según me contó Gabriel aquí hay más especulación inmobiliaria que en el resto de la ciudad. Si hay una cosa más cara que vivir en Recoleta, es estar muerto en Recoleta. En la entrada se nos acercó un representante de la “Fundación Cementerio de Recoleta” y nos preguntó amablemente, (pero con muy poco entusiasmo):  “Welcome. Where are you from?”. “De acá de Buenos Aires”, se apresuró a contestar Gabriel, mi ángel de la guardia. “Ah” dijo decepcionado el tipo de la puerta, con menos amabilidad y menos entusiasmo que antes y nos dejó pasar, vendiéndonos un plano de la barroca necrópolis por una fracción de lo que cobraría a un extranjero.

Cementerio de la Recoleta

Cementerio de la Recoleta

Como anglosajón no me emociona mucho la temática de la muerte; soy más bien de la escuela de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Pero tengo que confesar que este lugar, aunque un poco “freaky” es digno de ver y de hecho está lleno de turistas. Aquí “descansan” o por lo menos descansarían (si no fuera por los turistas y morbosos), los restos mortales de políticos, diplomáticos, poetas, escritores y, como no, del reclamo turístico por excelencia, Eva Perón. A pesar del plano que nos había vendido el amigo de la Fundación, Gabriel y yo nos perdimos en los calles y avenidas de esta ciudad y tuvimos que preguntarle a alguien por la tumba de “la Duarte” (otra de las formas de llamarla a Evita, por su apellido de soltera): “1º a la izquierda, 3º a la derecha y busca la gente y los flores”. No sé si las flores que rodeaban la tumba eran por la auténtica Eva que aun hoy sigue siendo un tema polémico de conversación en Buenos Aires, o por la de Madonna y Andrew Lloyd Webber … pero el caso es que me pillé tarareando “Don’t cry for me Argentinaaaaa” y con la imagen de la reina del pop muy viva ayudando a mi cabeza vencer imágenes de tumbas y zombies, decidí que era el mejor momento para salir a buscar los porteños vivos.

Cementerio de la Recoleta

Tumba de Maria Eva Duarte de Perón (Evita)

Pasamos por la Iglesia del Pilar; y entramos brevemente al Centro Cultural Recoleta y paseamos por la terraza del Buenos Aires Design, donde hay varios restaurantes y tiendas de diseño. Entonces tomamos un taxi, no porque seguía con mi rollo de estrella de cine sino porque, como me explicó Gabriel, los taxis de la ciudad son francamente económicos (2€ para un trayecto de 10 minutos). Fuimos a la librería El Ateneo Grand Splendid, que es tan grande y espléndida como su nombre indica y un lugar dónde podrías pasar un día entero. De hecho es lo que muchos hacen,  ya que tiene cafetería sobre lo que alguna vez fue el escenario de este antiguo teatro y salas de lectura en los sitios que antes fueron usados como palcos. Uno puede sentarse tranquilamente a leer los libros sin prisas y sin obligación alguna de comprar. El propio Gabriel lo describe perfectamente en su post

El Ateneo Grand Splendid

Luego tomamos otro taxi por la exageradamente ancha Avenida 9 de Julio. Dicen que es la más ancha del mundo y desde luego lo es mucho más que el largo de varias calles de mi pueblo. Pasamos por el Teatro Colón, que nada tiene que envidiar a los del viejo continente, y mas adelante por el emblemático Obelisco en la intersección con Avenida Corrientes. Según me cuenta mi guía de lujo, “La Avenida Corrientes es una de las principales de Buenos Aires, eje de la vida nocturna y bohemia, con su primer tramo repleto de entidades financieras y bancarias , hasta la peatonal Florida; de ahí en más es centro de entretenimiento, con teatros. Pasando la Avenida Callao toma un perfil netamente comercial.”

Obelisco

Llegamos al Congreso Nacional, un edificio de los que imponen respeto. Con su enorme cúpula, columnas clásicas, estatuas y bandera este monumento casi podría ser para mi “el símbolo” de esta nación si no fuera porque justo dónde me bajé del taxi, en un quiosco de prensa encontré el recordatorio de lo que hasta entonces había sido mi imagen de Argentina…un póster de Mafalda ahí mismo parecía retar la autoridad y poner el inmenso edificio y lo que simboliza en perspectiva.

Congreso de la Nación Argentina

Bordeamos la plaza y a los manifestantes acampados delante del congreso, (siempre hay alguno) , para tomar la Avenida de Mayo. Este es el centro de las relaciones argentino-españolas, con restaurantes, tablaos y entidades.

Gabriel me enseñó su edificio favorito: el Palacio Barolo, con su cúpula inspirada en un templo hindú. La construcción está llena de alegorías a la Divina Comedia (que dan un poco de miedo la verdad…no quisiera vivir en la parte del edificio que corresponde al “infierno”).

Palacio Barolo

Lo que en Madrid llamamos “Metro”, allí es  el “Subte”. Es toda una experiencia que aconsejo a cualquiera, incluso en una ciudad donde un taxi te cueste tan poco. La línea A del subte de Buenos Aires es la primera emplazada en Iberoamérica (1913) y lo increíble es que mantienen algunos de los vagones originales en funcionamiento diario. Panelados en maderas nobles, con  lámparas ornamentales y fijaciones de latón, estos vagones son joyas de la historia del transporte y en las dos paradas que hice me transportaron hasta principios del siglo pasado.

Subte, Linea A

Subte, Linea A

Nos bajamos en la Estacion Piedras y entramos al CafeTortoni, el más antiguo de la ciudad, ya que data de 1858. Aqui tomaron café con tertulia Sabato, Alfonisna Storni, Gardel y Borges, así que no podíamos faltar Gabriel y yo. El local huele a chocolate con churros y leche merengada, pero también a cuero y colonia de hombre ya que en el fondo del local funcionaba una barbería (sigue ahí , pero como museo).

Café Tortoni

Ya de noche, tras el descanso caminamos hasta la Plaza de Mayo. Ahí está la Catedral Metropolitana, que guarda los retos del General San Martin, libertador de Chile, Perú y Argentina (pero le dije a Gabriel que ya había visto suficientes tumbas por hoy…y por el resto de mi estancia en Buenos Aires). En otra esquina de la plaza se encuentra el Cabildo, donde fue la Revolución de mayo de 1810.

En el centro de la Plaza está la Pirámide de Mayo, y alrededor de esta, pintadas de los pañuelos que representan a las Madres de Plaza de Mayo. Todos los jueves, sin importar las condiciones del clima, marchan en torno a ella en señal de protesta por la suerte de sus hijos. Sufren como sólo puede sufrir una madre, con un dolor tan grande que no deja sitio para el odio y aquellos humildes pañuelos dibujados en el suelo parecían tan fuertes y dignos como la imponente y bella Casa Rosada que se encuentra usto enfrente, sede del Poder Ejecutivo Nacional.

Plaza de Mayo

Ya era tarde y tenía que prepararme para salir a cenar, así que Gabriel me acompañó hasta el hotel y se despidió con un abrazo tan auténtico como la ciudad de Buenos Aires que me había enseñado.

Hay ciudades que tienen personalidad propia y Buenos Aires es sin duda una de ellas. Para mi la sensación era como si una mujer madura pero aún hermosa hubiese estado intentando seducirme con la elegancia de sus formas y partes iguales de melancolía romántica y pícara.

De vuelta en el lujo del Alvear no pude resistir poner la TV que estaba encima de los grifos de oro de mi baño. Me dio cierta satisfacción comprobar que el sonido del jacuzzi no me dejaba oír los comentarios del fútbol que había en los cuatro primeros canales que probé. ¡Nada es perfecto…ni para las estrellas de cine!

Una semana en: ROMA – Lunes

Pasar una semana entera en un lugar es algo que muchos quisiéramos hacer para saber qué hacer, qué lugares conocer, qué comer y dejarnos enredar, sobre todo, en el ritmo de la ciudad que visitamos. En esta oportunidad, nuestro amigo Robert Kincaid pasó siete días en Roma, Italia y a su regreso, nos contó sobre su experiencia.

El recorrido arranca junto con el inicio de la semana – lunes – y lo hace de forma majestuosa, con un paseo por la Roma Imperial.

Roma: qué se puede hacer, visitar.

La Roma Imperial: Paseo a pie por la Via Sacra, recorrido por los foros imperiales, visita al Coliseo, entrada a los palacios augustales, Arcos de Septimio Severo, Constantino y Tito y Museo Capitolino (obligado pasar delante de la Loba Capitolina, pero también contemplar la escultura del Galo moribundo, el retrato de Vibia Matidia, la Amazona herida, etc).

Mañana, martes, continuaremos con el recorrido que promete más sorpresas y encanto. Acompáñanos. Te encantará este paseo 🙂

Hong Kong en cuatro actos

Pocos saben que la capital de negocios del mundo se desarrolla en cuatro perfectos actos ante los ojos de quienes se decidan a conocerla fuera de su contexto bursátil. Es así como Hong Kong se presenta en distintas facetas y lo único que hace es maravillar de principio a fin.

Primer acto: El alojamiento
Las cadenas hoteleras locales –MandarinOriental– son una buena opción para el viajero, no solo por la buena ubicación de sus hoteles, sino por la reputación con la que cuentan: excelente servicio, agradable ambiente, refinada decoración, entre otras características.

Segundo acto: La naturaleza
Uno de los tantos secretos de Hong Kong es un dato de suma importancia para los amantes de la naturaleza: más del 70% del territorio no está urbanizado; la naturaleza, entonces, se muestra pródiga y virgen y muy relajante.

El paisaje insular deja sin aliento: playas tranquilas donde relajarse, arenas que hacen cosquillas en los pies, mar que invita a zambullirse, atardeceres que brindan paz. En el sur de la isla se debe visitar Repulse Bay, ya que está considerada como una de las lindas de Hong Kong.

Tercer acto: La gastronomía
La oferta gastronómica en Hong Kong es insuperable, ya que ofrece platos regionales y platos internacionales, preparados por los más reconocidos chefs del país. Hay infinidad de restaurantes para todos los gustos y posibilidades económicas. Lo que sí todo viajero debe hacer es ir a una las cantinas, como la afamada Yung Kee que ofrece el singular plato de huevos añejados en jengibre, entre otras exquisiteces.

Cuarto acto: La cultura
Anticuarios, galerías, centros de arte contemporáneo son los platos fuertes de la ciudad en lo que a oferta cultural se refiere. La Connoisseur Art Gallery bien vale una visita, ya que alberga exposiciones de artistas locales.
Si de cultura nocturna se trata, las opciones se concentran en las calles de Wan Chai y el Soho de Hong Kong. En realidad, el abanico de posibilidades da para todos los gustos.

Hong Kong encanta y maravilla sin tener que hacer mucho esfuerzo. Solo hay que ir con tiempo para disfrutar el paseo palmo a palmo y caer rendidos a sus pies, como todo buen viajero que ame conocer lugares de ensueño 🙂

Cuéntanos tu viaje: Turquía

Mario Castillo se dio la escapada de su vida y aterrizó en Turquía. Cuando regresó, nos contó lo bien que lo había pasado. Viajemos con Mario un rato para conocer un poco más de ese país tan interesante.

¿Cuáles fueron tus motivaciones principales para viajar a Turquía?
Hace como tres años conocí a un amigo de Turquía que se llama Erkan Külekçi a través de Flickr. Desde entonces hemos hecho una gran amistad y comencé a interesarme mucho en su cultura, su idioma, su música y gastronomía. Esas fueron las razones que me llevaron a conocer este maravilloso país que une a dos grandes continentes.

¿Qué fue lo que más te impresionó?
Sin duda la geografía, el clima y la calidez de la gente. Conocí a muchisimas personas en Turquía que me hicieron sentir como en casa. Siempre nos esperaban con comida y alguna bebida. Siempre con ganas de oír sobre mi país.

¿Qué sitios visitaste?
Conocí Estambul de pies a cabeza, Gebze que es el pueblo donde vivía mi amigo y Capadocia caracterizada por tener una formación geológica única en el mundo.

¿Cómo pudieras definir tu experiencia en Turquía?

¡Fenomenal! Me sentí como viajando en el tiempo. Nunca olvidaré los olores, los sabadores y los colores de Turquía.

¿Alguna recomendación para quien quiera viajar?
Tener unos zapatos muy cómodos. Aprender las palabras básicas en turco y estar preparado a vivir una gran experiencia. Ah, ¡y no olvides tu cámara!

Cuéntanos tu viaje: Castilla La Mancha…

¿Te gustaría compartir con nosotros tu próximo destino? Apúntate en nuestro grupo en Facebook, escríbenos y con mucho gusto te haremos una entrevista para que todos podamos aprovechar al máximo las experiencias de otros viajeros.

Santiago Muñoz
Desde Teruel…


¿Qué te hizo viajar a Castilla-La Mancha?

Fue casual. El objetivo del viaje era recorrer Andalucía, y Castilla-La Mancha pillaba de paso, y como no conocía ese territorio programé una parada para hacer noche.

¿Qué ha sido lo que más te impactó del viaje?

Principalmente los paisajes, al tratarse de cruzar la comunidad en coche. Como venía de Teruel, lo primero fue toda la zona montañosa, con esos bosques, y a medida que llegaba a Cuenca, esos llanos pintados de amarillo por los girasoles.

¿Qué no debe perderse quien viaje por pimera vez a esa región?

No tuve tiempo de recorrer más a fondo la comunidad, pero sin duda el casco antiguo de Cuenca bien merece la pena, tanto de día como de noche.

Háblanos un poco sobre la gastronomía de la zona

Sólo tuve ocasión de probarla una vez, cenando en uno de los restaurantes de la Plaza Mayor de Cuenca. Me sorprendió el plato llamado “gazpacho de pastor”, que no es una sopa fría como su nombre pueda dar a entender.


Si tuvieras que describir ese viaje a través de los cinco sentidos, ¿cómo imaginarías la descripción?

El color de los girasoles, el tacto de las piedras, el aroma de la tradición, el sabor de la tierra y el sonido del agua.

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