Viajeros que muestran el mundo a través de sus ojos (II)

Hace una par de meses publiqué la primera parte de este post en el que mostraba algunos videoblogueros que recorrían el mundo y hacían de éste una delicia visual. Hoy me veo en la necesidad de escribir una segunda parte porque cada vez descubro más y más talento de gente que tiene el don de hacernos viajar con sus imágenes.

Sramput (Pèlach Alonso)

Pèlach es productor audiovisual de Barcelona. Hace medio año se fue a India para grabar un documental. A la vuelta me envía un mensaje por Facebook para mostrarme apenas el teaser. Le pedí permiso para compartirlo porque algo así no puede quedar oculto en la telaraña de vídeos de Vimeo:

Blogtrip Irlanda (Miguel Páez, Kebratin.com)

Miguel Páez, o conocido también en la blogosfera como “Pepe” ;-), es un viajero nato y una gran persona que en muy poco tiempo se ha ganado un espacio en el mundo de los viajes en España. Con él tuve la oportunidad de hacer un recorrido por el Oeste de Irlanda. Como resultado sacó este gran resumen…

Suiza, 7 ciudades (Pak Muñoz, Pakgoesto.com)

Pak cambió radicalmente la imagen fría y recta que yo tenía de Suiza. Su particular visión nos hace recorrer este país europeo en unos pocos minutos. ¿La desventaja? Que te deja a tope el mono por viajar…

Copenhagen colors (Haritz Rodríguez, Tokitan.tv)

Es uno de los videobloggers que más admiro, no lo oculto y él lo sabe ;-). Su última gran obra ha sido este viaje por Copenhague, nos lleva al máximo detalle, color a color, desgranando secretos y momentos de esta fascinante ciudad.

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Mi viaje por Israel de la mano de Minube

En mayo de este año tuve la grata oportunidad de viajar a Israel con el equipo de Minube.com, Pedro Jareño y Joan Planas a la caebza, además de dos grandes blogueros: Juan Carlos Castresana de Diarionomada.com y Carmen Pérez del Olmo de Trajinandoporelmundo.com.

Esta semana recién han lanzado el vídeo resumen de este gran viaje y por supuesto no quería dejar de compartirlo contigo. ¡Espero que te guste! 🙂

 

O Brasil, na Europa! Entrevista a Day y Lorenço, de Nossas Viagens

Dayane y Lorenço. Saúde!

Tuve la suerte de compartir bastante tiempo junto a Dayane, ya que fue mi profesora de portugués en Buenos Aires. Es una chica alegre, culta y muy simpática, siempre sonriente. Junto a ella dí mis primeros pasos en la lengua lusitana. Al tiempo,  comenzaron sus planes para irse a europa con Lorenço, en aquel entonces novio y hoy flamante marido. Por motivos laborales se dirigieron a Bayreuth (Alemania), donde lograron establecerse. Cada vez que podían, se lanzaban a la ruta. Así fue como pudieron recorrer varios países, desde Irlanda hasta República Checa.

Day en Barcelona

Lorenço es un coleccionista nato que junta desde tapitas de cerveza, estamplillas y hasta banderitas de los países que visitó; pero un día, confesó en su blog: “No soy la persona más entusiasta para viajar. Me gusta, me gusta mucho, aunque no tanto como a Day. Pero sus ganas me impulsan,  disfruto al verla feliz cada vez que entramos en movimiento”.  Y se ve que esto ha tenido sus frutos, ya que ella lo percibe. Nos cuenta que Lorenço es un óptimo compañero de viaje, excelente lector de mapas y diseñador de circuitos. Adora conocer nuevas culturas y lenguas; como costumbre, ha intentado aprender al menos una palabra en cada lugar … casi siempre, “cerveza”  😉

Lorenço en Berlín

Pasar por su blog es un placer:  espontáneo, íntimo, con buenos datos, abundantes fotografías y redacción impecable. Si bien está en portugués, no es de lectura complicada para los hispanoparlantes. Un pequeño esfuerzo, realmente vale la pena.

Presentados nossos amigos do Brasil, pasemos a la entrevista:

¿Cuál es el objetivo de su blog?

Nuestro blog fue creado con la idea de mantener a los amigos y familiares informados acerca de nuestros nuevos descubrimientos en el viejo continente. Con el paso del tiempo, muchas personas nos encontraron en la red y comenzaron a enviar mensajes o pedir información. Lenta y naturalmente el blog fue rediseñándose y madurando, presentando ahora otra cara. Pasó a ser no solo un lugar para contar historias para nuestros conocidos, sino además para compartir experiencias, ayudar a otras personas a planear sus viajes, así como nosotros fuimos ayudados por otros blogueros. Cada vez nos impresionamos más con el crecimiento que está teniendo. Cada vez que aparece una bandera de un nuevo país que nos visita, es una satisfacción muy grande.

¿Por qué escogieron Alemania para vivir?

No exactamente escogimos Alemania. Caminos profesionales nos llevaron hasta allí. Pasamos a disfrutar de la idea de viajar y vivir en Europa.

Dicen que los alemanes son mucho más fríos que los latinoamericanos (y más aun, brasileros). Más allá de ese estereotipo ¿cuáles fueron los abismos culturales con los que se encontraron mientras vivieron en Alemania?

En cierta forma, este estereotipo tiene su fundamento. Hay más reglas para la convivencia social y el tiempo de aproximación es mayor, pero una vez conquistada la simpatía y amistad de un alemán, todo se torna muy parecido. Para nosotros como brasileros, el idioma fue un obstáculo en lo cotidiano. Lo más difícil en esta experiencia fue contener nuestros “instintos brasileros” para adaptarnos a las reglas de educación locales: hablar bajo, no tocar físicamente a las personas, saludar sin abrazar ni besar, por ejemplo.

¿Que países habéis conocido en este tiempo?

Bueno, en un año viviendo en Alemania, conocimos 16 países de Europa. Hicimos los clásicos: Alemania de norte a sur, Austria, Bélgica, España, Eslovaquia, Francia, Holanda, Hungría, Inglaterra, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, República Checa, Suiza y Vaticano. Para nuestra próxima estadía planeamos lugares no tan convencionales.

Stonehenge

¿En qué les cambió su visión de Brasil esta estancia en el viejo continente?

Creo que nuestra perspectiva con respecto a Brasil cambió mucho. Cuando estás dentro de tu país sin haber viajado al exterior es muy fácil hacer críticas o elogios desmedidos. Pero en el momento en que se comienzan a sentir “saudades” de tu lugar de origen, te das cuenta que tu país ciertamente tiene problemas, pero los tan “bien vistos” países de Europa (al menos, para los latinos) también padecen problemas y adversidades. Al mismo tiempo, uno se da cuenta de esas cosas únicas que existen en cada lugar. Que son increíbles, hermosas y es preciso estar una vez en la vida allí para verlo y entenderlo.

Un lugar para recordar

Praga fue uno de los lugares más lindos construidos por el hombre que he visto. Tengo solo buenos recuerdos. ¡Y estar en España e Irlanda fue una fiesta!

Praga

Un lugar para olvidar          

No tengo un lugar que me gustaría olvidar, porque para todos los que aman viajar, cualquier nuevo lugar es para conocer y descubrir algo. Aún así, cuando me preguntan si me gustó París, digo que fue mi mayor decepción en todos los viajes que he hecho. Vi muchas cosas vulgares allí! Y el olor a pipí por toda la ciudad no es nada romántico ni representa nada lo que vemos en el cine.

Cinco lugares que les gustaría conocer de cualquier parte del mundo

Deseamos mucho volver a Irlanda para conocer el interior de este país por el cual nos apasionamos. Turquía (lugar que no deseo conocer, sino que preciso conocer), Marruecos, Nueva Zelanda, Perú y Colombia. Además de esto, viajar a otros países de nuestra querida América Latina, un gran sueño.

Dublin

Blog: http://minhasviagensvia.blogspot.com

También puedes encontrarlos en Twitter y Facebook.

Bikecelona

Al llegar el verano el Puerto Olímpico de Barcelona se convierte en un verdadero festival de ocio y buen rollo. El tramo que cubre las playas de la Marbella hasta las torres Mapfre y Hotel Arts se convierte en un paseo en el que locales y turistas se confunden unos entre otros para disfrutar de una buena cerveza, un chapuzón, un helado, un momento de ocio para la mascota o simplemente una oportunidad para disfrutar de esos impresionantes atardeceres que contemplamos en Barcelona.

Como residente de esta ciudad no me quedo atrás, en mi caso cojo a mi mejor aliada, mi bicicleta, y mis MP3 para disfrutar al máximo del verano barcelonés. Hoy he querido compartir contigo uno de esos momentos con este vídeo – completamente amateur – en el que me puedes acompañar en primera persona a hacer un recorrido por el Puerto Olímpico. Eso sí, no apto para los que marean con facilidad. ¡Qué lo disfrutes! 😉

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Diez momentos inolvidables en Israel

Hace algunos días que en mi cabeza rondaba la idea de escribir el primer post sobre mi reciente viaje a Israel. A pesar de que estando allá quise compartir mi experiencia a través de unos cuanto mini posts, al volver a España sentí la necesidad de dejar en reposo los recuerdos del viaje y añejarlos por unos cuantos días.

Y es que Israel no es un país sencillo de entender a simple vista. Tanta riqueza histórica y cultural abruma desde un primer instante. Por ello creo que es un país que se torna muy, pero muy distinto de acuerdo al cristal desde el que se mire: político, histórico, cultural, religioso, turistico, humano…Un caleidoscopio de sensaciones que se requiere observar con mucha tolerancia y apertura mental. Como prefacio al recorrido realizado por este país presento un resumen de diez momentos inolvidables, de esos momentos que por la espectacularidad del lugar, la anécdota surgida o personajes que van apareciendo en el trayecto hacen tan especial los viajes:

Mi nombre en hebreo

Foto: @joanplanas

El vuelo desde Madrid a Tel Aviv salió a eso de las 22,30h. Joan Planas, uno de mis compañeros de grupo a quien se le da poco hablar y relacionarse con las personas ;-), hizo buenas migas con un israelí llamado Noam, de carácter muy inquieto y social. Después de un largo viaje por Sudamérica parece que Noam seguía con muchas ganas de hacer amigos de habla española. Joan le contó que éramos un grupo de cinco blogueros que íbamos a Israel para recorrer el país y escribir sobre este a través de blogs y redes sociales. Acto seguido Noam nos preguntó el nombre para traducirlo al hebreo y asignarnos a cada uno un icono. A mi me tocó el sol…¿habrá adivinado mi origen caribeño?

Visita a la frontera libano-israeli

Frontera líbano - israelí

Que el hombre no necesite muros” fue la plegaria que escribió Joan en un papel para introducirlo en el Muro de las Lamentaciones, como indica la tradición. Quizás ese deseo surgió cuando nos tocó visitar Rosh Hanikra, el punto mediterráneo más norte de Israel. Allí los cascos azules de la ONU vigilan ambos lados de la frontera libano-israelí. Desde la última guerra entre ambos países sucedida en 2006 han permanecido cerradas sin vislumbrarse una próxima apertura. A mi personalmente la espectacularidad del paisaje lo opacan las rejas, alambres y cualquier tipo de protección para separar ambas fronteras. Desde pequeño nunca entendí por qué al ver una mapa siempre tenían que existir líneas divisorias imaginarias, ¿Pero es el mismo trozo de tierra? Siempre me preguntaba. Quizás ahora con menos ingenuidad, pero con más convicción me sigo haciendo la misma pregunta.

Me gustaría volver algún día a Israel y recorrer ambos países sin tener que saltar fronteras, sólo así el paisaje recuperará la espectacularidad que objetivamente tiene, pero subjetivamente se difumida tras unas rejas.

Pantalón roto en el Puerto Antiguo de Acre

Puerto Antiguo de Acre

Sin duda el Puerto Antiguo de Acre fue uno de los lugares que más me impresionó de todo el recorrido. Su increíble fortificación de origen otomano te hacen volar a tiempos remotos y su imponente vista al mar te hacen entender por qué Alejandro Magno quiso que fuera parte de su imperio.

La belleza del lugar fue rota por una anécdota tonta, pero difícil de olvidar. Intentabamos buscar la mejor locación para tener una buena toma del lugar y así Pedro pudiera grabar un pequeño corte de vídeo. Carmen y yo nos retrasamos, pero para adelantarlos decidimos saltar uno de los muros (no muy alto, como de 1,60 mts). Salta Carmen y todo bien. Cuando me toca saltar a mi un estruendoso ruido rompió el ritmo de las olas. Carmen voltea y me pregunta sorprendida: ¿Qué ha sido eso? Me apresuré en aclararle que no era lo que pensaba. En mi caso lo hubiese preferido, pues uno de mis dos pantalones cortos que llevaba en la mochila para el viaje de siete días se había roto por completo en la entrepierna. Y era apenas el segundo día…

Hummus hummus sapiens…

Hummus

Hay dos alimentos que podría comer cinco veces al día y no aburrirme: el yogurt y el hummus. Que Al Israel Airlines ofreciera en su vuelo este manjar era un buen presagio, lo mejor estaba por llegar a Israel cuando en cada rincón del país los platos de hummus que se me atravesaban por el medio desaparecían instantáneamente de mi vista como por arte de hambre. Inolvidable el hummus que probamos en un restaurante llamado precisamente Hummus en las entrañas del Mercado El Carmel de Tel Aviv. Si te pasas por allí lo descubrirás por el color turquesa de su marquesina y la simpatía de sus dueños dispuestos a ponerte hasta arriba de hummus.

Atardecer en Tel Aviv

Tel Aviv

En mi opinión el atractivo más interesante de Tel Aviv es Yafo, una de las ciudades más antiguas del mundo con una historia abrumadora por el que pasaron desde los antiguos egipcios hasta que pasó a formar parte de Tel Aviv para conformar la capital de lo que hoy representa el estado de Israel. Sin embargo, el momento que más disfruté fue admirar un espectacular atardecer en la playa cercana al Herods Hotel, el setentoso hotel en el que nos alojabamos. Fue definitivamente uno de los momentos en el que pude ver en cámara rápida el estilo de vida urbanita de la capital israelí. El sol estaba a punto de esconderse cuando Pedro, Joan y yo decidimos darnos un chapuzón. Me imaginaba el agua fría como la de las playas de Barcelona aún entrado el verano, pero no, al entrar el agua me arropó amablemente y le puso la guinda que le faltaba al momento.

Dormir en un antiguo hospital de Jerusalén

Mount Zion Hotel, Jerusalén.

En Jerusalén nos alojamos en el Hotel Spa Mount Zion. De entrada me pareció un lugar agradable, con unas vistas envidiables hacia la Ciudad Vieja y todos los servicios del que se puede preciar de tener un hotel 4 estrellas. Pero hubo un detalle que ellos no esconden porque forma parte de la historia del edificio, pero que no me hubiese gustado saber: antiguamente, a finales del siglo XIX, el edificio fue un hospital  para tratar enfermedades oculares, durante la Primera Guerral Mundial sus sótanos fueron convertidos en arsenales del ejercito turco y para la Guerra de la Independencia sirvió como posición defensiva israelí. Yo me tomé toda esta información de manera muy literal e imaginé que mientras dormía llegarían enfermeras a abrirme los ojos en plan La naranja mecánica o si de pronto escucharía disparos de algún enfrentamiento. La imaginación en muchas ocasiones puede ser nuestra peor enemiga.

Más allá de eso, los desayunos que ofrecen en el Mount Zion son de los mejores que he probado en hoteles de esta categoría. Seguro que Joan comparte conmigo esta afirmación y no olvida los quiches de champiñones que engullimos a las 6,30 de la mañana, pocas horas después de aterrizar en Israel.

Medianoche frente al Muro de los Lamentos

Muro de los Lamentos

Noam, el mismo chico que escribió nuestros nombres en hebreo, fue nuestro guía estrella por una noche en Jerusalén. Gracias a él pudimos descubrir una mirada muy particular de la capital israelí. A media noche nos llevó a un mirador para poder contemplar la ciudad desde un punto de vista menos turístico y más real. Al percibir nuestra curiosidad por querer saber nos llevó al Muro de los Lamentos pasada la medianoche.

Confieso que los lugares que se consideran sagrados para algunas religiones me transmite mucho respeto, pero también miedo. No suelen gustarme por la carga dramática que les otorga el hombre y que suele ser abrumadores. Esa noche, allí frente al Muro cuando recién terminaba el Sabbat, decenas de judíos ortodoxos se agolpaban sobre un coche que traía dentro a un rabino muy importante que venía a Muro para rezar el Tikun, incluída en el Aleinu, una plegaria que finaliza los servicios religiosos diarios de los judíos ortodoxos.

No podíamos dar crédito a lo que ocurría ante nuestros ojos. En cámara lenta Carmen y yo mírabamos cómo el coche se iba acercando lentamente hasta uno de los lados del Muro. Minutos después todos agolpados frente al Muro realizaban ese movimiento semi hipnótico que les permite concentrarse para realizar su oración. Agobio, angustia, perplejidad, sorpresa…no sé cuántas emociones vinieron en un instante a ese momento. Joan y Juan Carlos aún tuvieron energías para seguir la ruta por la Ciudad Vieja. Carmen y yo volvimos al hotel, ella para escribir una post que necesitaba escribir en ese momento y que recomiendo amplamente leer en su blog.

Paseo en 4×4 por el Desierto de Judea

Desierto de Judea

De todo el recorrido quizás uno de los que más me hacía ilusión era el Desierto de Judea, allí justo al lado del Mar Muerto. Y no me defraudó. Estaba programado un recorrido en 4×4 por parte del desierto y tuvimos la suerte de encontrarnos con un experimentado guía que parecía más sacado de Jamaica que de su Tel Aviv natal. Motor encendido y reaggee a todo volumen la aventura por el Desierto de Judea terminó siendo uno de los momentos favoritos del viaje de todo el grupo.

Flotar en el Mar Muerto

Foto de @joanplanas

Es un clásico cuando se visita el Mar Muerto, pero nunca es igual que te lo cuenten a vivirlo en carne propia. Estar a 420 metros bajo el nivel del mar definitivamente se siente en el cuerpo, pero aún más cuando pruebas la sensación de flotar en este mar cuya concentración de sal hace que nuestro cuerpo salga siempre a flote. Nos faltó la típica foto leyendo una revista, pero el momento sirvió para hacer la introducción del vídeo que pronto publicará Pedro y Joan en Minube.com sobre este gran recorrido por Israel.

Mis compañeros de viaje

Pedro, Joan, Juan Carlos y Carmen...mis compañeros de ruta.

Este viaje fue realmente un premio que me gané en la pasada edición de Fitur en un encuentro de blogueros realizado en el stand de la Oficina de Turismo de Israel. Por temas de trabajo tuve que cambiar a última hora la fecha de mi viaje, con lo cual también cambió el grupo con el que viajaba. Cuando recibo el mail de Dolores para comunicarme que lo haría con los chicos de Minube.com y sus increíbles #Minubetrips, sabía que el buen rollo estaba garantizado. Y no me equivoqué. Siempre he dicho que la experiencia de un viaje tiene que ver mucho con quien lo hagas y en este caso no pudo haber mejor compañía que las ocurrencias de Pedro, la sensibilidad de Carmen, las locuras de Joan y el blackberry con conexión 3G internacional de Juan Carlos 😉

Buenos Aires Express

El mes pasado tuve el agrado de recibir en Buenos Aires a un amigo de la casa, Chris Pomeroy, quien anteriormente nos contó sus vivencias en la Patagonia chilena y su paso por Santiago.

 Crucemos la cordillera de los Andes: es ahora el turno de la Reina del Plata, la ciudad que me vio crecer. Quien mejor que Chris para relatar nuestro breve, pero intenso (¡y divertido!) paseo por la capital porteña. Aquí va:

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 Cuando me invitaron a participar en un foro de marketing turístico en Buenos Aires acepté con muchísimo gusto: porque la invitación venía de amigos, porque el tema del Marktur Forum me interesaba profesionalmente; pero si te soy sincero, sobre todo porque nunca había estado en la capital argentina y le tenía muchas ganas.

Llegué a Buenos Aires en plan “estrella de cine”. Después del vuelo en clase turista necesitaba un masaje de espalda más que de ego, pero la verdad es que te levanta el ánimo cuando te recibe en la puerta de llegadas el chofer impecablemente trajeado en un Mercedes de lujo. Lástima que no tenía delante ningún amigo a quien darle envidia. Le iba a sacar una foto al señor con traje italiano y pelo engominado sujetando el cartel de “Sr. Pomeroy” para mandarlo a los colegas, pero decidí que había que mantener las apariencias.

Alvear Palace Hotel

Una hora más tarde y casi antes de parar del todo la limusina, mi puerta fue abierta por el portero del elegantísimo Hotel Alvear, igualmente impecable. ¿Cómo se puede abrir la puerta de un coche con estilo? Te juro que no lo sé, pero este señor lo hace a la perfección… tanto que casi entiendo porque la gente premia su arte con una propina. Todo en el Alvear rezuma opulencia y elegancia. Sus cinco estrellas y su historia invade todos los sentidos. La puerta giratoria de la entrada mueve el aire como un ventilador que extrae el aire del lobby de oro y mármol, que tiene el olor inconfundible de colonia Hermes y de dinero. El Alvear es un clásico, un hotel de lujo, sin duda, y empezaba a creerme lo de la estrella de cine pero la verdad es que podría haber estado en cualquier “Leading Hotel of the World”. Pero el verdadero lujo para mi me estaba esperando pacientemente el lobby.

Aunque no le conocía de antes, era tan fácil encontrar a Gabriel Greco en el lobby del Hotel Alvear como encontrar una margarita en un ramo de rosas. Era el chico joven que rezumaba frescura natural (no Hermés), sentado twitteando en un sillón estilo Louis XIV. Gabriel es amigo de un amigo y cuando se enteró que iba a visitar la ciudad me había prometido enseñarme “su” Buenos Aires. Eso sí que es un regalo de lujo para un viajero.

Después de pasear por el barrio del hotel (Recoleta), una de las zonas de mayor poder adquisitivo de la ciudad, nuestra primera parada irónicamente ha sido la última de muchos de los argentinos más famosos y acaudalados. En el Siglo XVIII el monasterio de Recoleta se encontraba fuera de los límites de la actual ciudad, en una zona rural. Hoy está en pleno centro y el único campo que queda es el campo santo rodeado de bloques modernos de oficinas y viviendas con una vista exclusiva, aunque algo tétrica. La verdad es que este cementerio tiene más edificaciones que muchos pueblos y según me contó Gabriel aquí hay más especulación inmobiliaria que en el resto de la ciudad. Si hay una cosa más cara que vivir en Recoleta, es estar muerto en Recoleta. En la entrada se nos acercó un representante de la “Fundación Cementerio de Recoleta” y nos preguntó amablemente, (pero con muy poco entusiasmo):  “Welcome. Where are you from?”. “De acá de Buenos Aires”, se apresuró a contestar Gabriel, mi ángel de la guardia. “Ah” dijo decepcionado el tipo de la puerta, con menos amabilidad y menos entusiasmo que antes y nos dejó pasar, vendiéndonos un plano de la barroca necrópolis por una fracción de lo que cobraría a un extranjero.

Cementerio de la Recoleta

Cementerio de la Recoleta

Como anglosajón no me emociona mucho la temática de la muerte; soy más bien de la escuela de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Pero tengo que confesar que este lugar, aunque un poco “freaky” es digno de ver y de hecho está lleno de turistas. Aquí “descansan” o por lo menos descansarían (si no fuera por los turistas y morbosos), los restos mortales de políticos, diplomáticos, poetas, escritores y, como no, del reclamo turístico por excelencia, Eva Perón. A pesar del plano que nos había vendido el amigo de la Fundación, Gabriel y yo nos perdimos en los calles y avenidas de esta ciudad y tuvimos que preguntarle a alguien por la tumba de “la Duarte” (otra de las formas de llamarla a Evita, por su apellido de soltera): “1º a la izquierda, 3º a la derecha y busca la gente y los flores”. No sé si las flores que rodeaban la tumba eran por la auténtica Eva que aun hoy sigue siendo un tema polémico de conversación en Buenos Aires, o por la de Madonna y Andrew Lloyd Webber … pero el caso es que me pillé tarareando “Don’t cry for me Argentinaaaaa” y con la imagen de la reina del pop muy viva ayudando a mi cabeza vencer imágenes de tumbas y zombies, decidí que era el mejor momento para salir a buscar los porteños vivos.

Cementerio de la Recoleta

Tumba de Maria Eva Duarte de Perón (Evita)

Pasamos por la Iglesia del Pilar; y entramos brevemente al Centro Cultural Recoleta y paseamos por la terraza del Buenos Aires Design, donde hay varios restaurantes y tiendas de diseño. Entonces tomamos un taxi, no porque seguía con mi rollo de estrella de cine sino porque, como me explicó Gabriel, los taxis de la ciudad son francamente económicos (2€ para un trayecto de 10 minutos). Fuimos a la librería El Ateneo Grand Splendid, que es tan grande y espléndida como su nombre indica y un lugar dónde podrías pasar un día entero. De hecho es lo que muchos hacen,  ya que tiene cafetería sobre lo que alguna vez fue el escenario de este antiguo teatro y salas de lectura en los sitios que antes fueron usados como palcos. Uno puede sentarse tranquilamente a leer los libros sin prisas y sin obligación alguna de comprar. El propio Gabriel lo describe perfectamente en su post

El Ateneo Grand Splendid

Luego tomamos otro taxi por la exageradamente ancha Avenida 9 de Julio. Dicen que es la más ancha del mundo y desde luego lo es mucho más que el largo de varias calles de mi pueblo. Pasamos por el Teatro Colón, que nada tiene que envidiar a los del viejo continente, y mas adelante por el emblemático Obelisco en la intersección con Avenida Corrientes. Según me cuenta mi guía de lujo, “La Avenida Corrientes es una de las principales de Buenos Aires, eje de la vida nocturna y bohemia, con su primer tramo repleto de entidades financieras y bancarias , hasta la peatonal Florida; de ahí en más es centro de entretenimiento, con teatros. Pasando la Avenida Callao toma un perfil netamente comercial.”

Obelisco

Llegamos al Congreso Nacional, un edificio de los que imponen respeto. Con su enorme cúpula, columnas clásicas, estatuas y bandera este monumento casi podría ser para mi “el símbolo” de esta nación si no fuera porque justo dónde me bajé del taxi, en un quiosco de prensa encontré el recordatorio de lo que hasta entonces había sido mi imagen de Argentina…un póster de Mafalda ahí mismo parecía retar la autoridad y poner el inmenso edificio y lo que simboliza en perspectiva.

Congreso de la Nación Argentina

Bordeamos la plaza y a los manifestantes acampados delante del congreso, (siempre hay alguno) , para tomar la Avenida de Mayo. Este es el centro de las relaciones argentino-españolas, con restaurantes, tablaos y entidades.

Gabriel me enseñó su edificio favorito: el Palacio Barolo, con su cúpula inspirada en un templo hindú. La construcción está llena de alegorías a la Divina Comedia (que dan un poco de miedo la verdad…no quisiera vivir en la parte del edificio que corresponde al “infierno”).

Palacio Barolo

Lo que en Madrid llamamos “Metro”, allí es  el “Subte”. Es toda una experiencia que aconsejo a cualquiera, incluso en una ciudad donde un taxi te cueste tan poco. La línea A del subte de Buenos Aires es la primera emplazada en Iberoamérica (1913) y lo increíble es que mantienen algunos de los vagones originales en funcionamiento diario. Panelados en maderas nobles, con  lámparas ornamentales y fijaciones de latón, estos vagones son joyas de la historia del transporte y en las dos paradas que hice me transportaron hasta principios del siglo pasado.

Subte, Linea A

Subte, Linea A

Nos bajamos en la Estacion Piedras y entramos al CafeTortoni, el más antiguo de la ciudad, ya que data de 1858. Aqui tomaron café con tertulia Sabato, Alfonisna Storni, Gardel y Borges, así que no podíamos faltar Gabriel y yo. El local huele a chocolate con churros y leche merengada, pero también a cuero y colonia de hombre ya que en el fondo del local funcionaba una barbería (sigue ahí , pero como museo).

Café Tortoni

Ya de noche, tras el descanso caminamos hasta la Plaza de Mayo. Ahí está la Catedral Metropolitana, que guarda los retos del General San Martin, libertador de Chile, Perú y Argentina (pero le dije a Gabriel que ya había visto suficientes tumbas por hoy…y por el resto de mi estancia en Buenos Aires). En otra esquina de la plaza se encuentra el Cabildo, donde fue la Revolución de mayo de 1810.

En el centro de la Plaza está la Pirámide de Mayo, y alrededor de esta, pintadas de los pañuelos que representan a las Madres de Plaza de Mayo. Todos los jueves, sin importar las condiciones del clima, marchan en torno a ella en señal de protesta por la suerte de sus hijos. Sufren como sólo puede sufrir una madre, con un dolor tan grande que no deja sitio para el odio y aquellos humildes pañuelos dibujados en el suelo parecían tan fuertes y dignos como la imponente y bella Casa Rosada que se encuentra usto enfrente, sede del Poder Ejecutivo Nacional.

Plaza de Mayo

Ya era tarde y tenía que prepararme para salir a cenar, así que Gabriel me acompañó hasta el hotel y se despidió con un abrazo tan auténtico como la ciudad de Buenos Aires que me había enseñado.

Hay ciudades que tienen personalidad propia y Buenos Aires es sin duda una de ellas. Para mi la sensación era como si una mujer madura pero aún hermosa hubiese estado intentando seducirme con la elegancia de sus formas y partes iguales de melancolía romántica y pícara.

De vuelta en el lujo del Alvear no pude resistir poner la TV que estaba encima de los grifos de oro de mi baño. Me dio cierta satisfacción comprobar que el sonido del jacuzzi no me dejaba oír los comentarios del fútbol que había en los cuatro primeros canales que probé. ¡Nada es perfecto…ni para las estrellas de cine!

¿Cuál es tu punto cero en la tierra?

Cadaqués

Hay dos lugares de la tierra que me generan una extraña nostalgia cuando vuelvo a casa, pero además que me imprime una energía inusitada como si de formatear mi espíritu se tratara. Contrario a lo que pudiera pensarse, ambos está muy cerca uno del otro, e incluso cerca de casa: el primer lugar es Cascais en Portugal y el segundo Cadaqués y la Costa Brava.

Estoy convencido de que todos tenemos un lugar en la tierra en el que podemos tener la posibilidad de captar una energía que de alguna manera se renueva y nos permite sentirnos vivos, a lo que se le podría llamar un punto cero (o el botón “inicio” de Windows). Puede que ese lugar no esté necesariamente en el país en el que hayas nacido…puede estar cerca, sí. Pero también puede estar muy lejos de casa.

Viajo siempre con la ilusión de descubrir más lugares del planeta que me hagan convencer de que mi punto cero sean más de dos, que se replique esa grata energía que implica el llegar a un lugar y sentir nostalgia de situaciones que aún no hemos vivido, pero que ansiamos vivirlas. Entre muchas otras, esa es una de las razones por las cuales no podría parar nunca de viajar y descubrir lugares.

Ser un viajero te ofrece esa sensación de una vez que atraviesa el umbral físico de la lejanía, cambias irremediablemente, para siempre y no vuelves a ser el mismo o no puedes mirar las cosas de la misma manera. Tu cuerpo está de regreso, como siempre a lo de siempre – llámese rutina o cotidianidad – pero ni tu cuerpo ni tu mente puede deshacer el camino andado.

Y tú ¿Has descubierto algún punto cero a los lugares que has visitado?