Invierno en Mar del Plata … y traemos alfajores!

Eddy volvió hace poquitos días de la Laponia Sueca,  asi que tomo el relevo viajero y parto hacia Mar del Plata.

Esta ciudad balnearia a orillas del Atlántico es el destino elegido por miles de turistas argentinos cada verano. La ciudad de Buenos Aires queda entonces vacia; se puede caminar tranquilamente por la Avenida Corrientes o la 9 de julio. Pero el bullicio se traslada a La Feliz, llenándose de niños con baldecitos de colores y castillos de arena, señores jugando al tejo y jóvenes por todos lados.

Sin embargo, nunca he estado allí en época estival. Siempre llegabamos con mi familia en otoño o invierno… a mi gusto, el mejor momento para conocer esta ciudad. Para mi entonces Mar del Plata es sinónimo de paseos por la rambla con camperas abrigadas, de sentarme a admirar el mar durante rato largo en los acantilados de la cercana Chapadmalal, de alfajores (no necesariamente Havanna), de café y medialunas en la Confitería Boston, de pescados y frutos de mar en el puerto o Ravioles en Montecatini. Inevitablemente, también me trae nostálgicos recuerdos ochentosos de la mano de Alberto Olmedo y compañía, un gran actor rosarino, ícono de la comedia argentina que grabó muchas de sus divertidas películas aquí.

Muchos recuerdos me unen a este lugar. Por ejemplo, en las escaleras de la rambla dí mis primeros pasos. A los 13 años me deslumbré con la Feria de las Colectividades que se hace anualmente en la Plaza San Martin. Allí creció enormemente esta pasión que me acompaña desde muy  pequeño: diversidad de culturas, costumbres, formas de vida, lenguas. Iba todos los días, hablaba con los puesteros… y claro, compraba cosas y degustaba platos que para mi eran super exóticos en aquel momento.

Yo en MDQ (Marzo de 1988) - Cámara en mano y llovizna en la cara 🙂

Más allá de estas apreciaciones personales, es una urbe con una historia muy interesante y una arquitectura soberbia, lo cual merece ser contado como corresponde en otro post.

Ya varios amigos me están reclamando alfajores. Una frase muy común aquí es “¡Buen viaje, traé alfajores!“. Prometo hacerlo; y aunque no me pidió nada, una cajita virtual va para Victoria (El Próximo viaje y Diario del Viajero), amiga de la casa nacida en Mar del Plata que se cruzó el gran charco, ahora siendo también su hogar Marbella. Para vos Victoria, te mando varios de chocolate … y unas medialunas de la Boston de yapa! 😀

Para muchos, este lugar representa una linda ciudad balnearia,  sólo un amor de verano. Yo, vivo enamorado de La Feliz 😉

Fotos de: http://www.imagenesmardelplata.com.ar

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Buenos Aires Express

El mes pasado tuve el agrado de recibir en Buenos Aires a un amigo de la casa, Chris Pomeroy, quien anteriormente nos contó sus vivencias en la Patagonia chilena y su paso por Santiago.

 Crucemos la cordillera de los Andes: es ahora el turno de la Reina del Plata, la ciudad que me vio crecer. Quien mejor que Chris para relatar nuestro breve, pero intenso (¡y divertido!) paseo por la capital porteña. Aquí va:

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 Cuando me invitaron a participar en un foro de marketing turístico en Buenos Aires acepté con muchísimo gusto: porque la invitación venía de amigos, porque el tema del Marktur Forum me interesaba profesionalmente; pero si te soy sincero, sobre todo porque nunca había estado en la capital argentina y le tenía muchas ganas.

Llegué a Buenos Aires en plan “estrella de cine”. Después del vuelo en clase turista necesitaba un masaje de espalda más que de ego, pero la verdad es que te levanta el ánimo cuando te recibe en la puerta de llegadas el chofer impecablemente trajeado en un Mercedes de lujo. Lástima que no tenía delante ningún amigo a quien darle envidia. Le iba a sacar una foto al señor con traje italiano y pelo engominado sujetando el cartel de “Sr. Pomeroy” para mandarlo a los colegas, pero decidí que había que mantener las apariencias.

Alvear Palace Hotel

Una hora más tarde y casi antes de parar del todo la limusina, mi puerta fue abierta por el portero del elegantísimo Hotel Alvear, igualmente impecable. ¿Cómo se puede abrir la puerta de un coche con estilo? Te juro que no lo sé, pero este señor lo hace a la perfección… tanto que casi entiendo porque la gente premia su arte con una propina. Todo en el Alvear rezuma opulencia y elegancia. Sus cinco estrellas y su historia invade todos los sentidos. La puerta giratoria de la entrada mueve el aire como un ventilador que extrae el aire del lobby de oro y mármol, que tiene el olor inconfundible de colonia Hermes y de dinero. El Alvear es un clásico, un hotel de lujo, sin duda, y empezaba a creerme lo de la estrella de cine pero la verdad es que podría haber estado en cualquier “Leading Hotel of the World”. Pero el verdadero lujo para mi me estaba esperando pacientemente el lobby.

Aunque no le conocía de antes, era tan fácil encontrar a Gabriel Greco en el lobby del Hotel Alvear como encontrar una margarita en un ramo de rosas. Era el chico joven que rezumaba frescura natural (no Hermés), sentado twitteando en un sillón estilo Louis XIV. Gabriel es amigo de un amigo y cuando se enteró que iba a visitar la ciudad me había prometido enseñarme “su” Buenos Aires. Eso sí que es un regalo de lujo para un viajero.

Después de pasear por el barrio del hotel (Recoleta), una de las zonas de mayor poder adquisitivo de la ciudad, nuestra primera parada irónicamente ha sido la última de muchos de los argentinos más famosos y acaudalados. En el Siglo XVIII el monasterio de Recoleta se encontraba fuera de los límites de la actual ciudad, en una zona rural. Hoy está en pleno centro y el único campo que queda es el campo santo rodeado de bloques modernos de oficinas y viviendas con una vista exclusiva, aunque algo tétrica. La verdad es que este cementerio tiene más edificaciones que muchos pueblos y según me contó Gabriel aquí hay más especulación inmobiliaria que en el resto de la ciudad. Si hay una cosa más cara que vivir en Recoleta, es estar muerto en Recoleta. En la entrada se nos acercó un representante de la “Fundación Cementerio de Recoleta” y nos preguntó amablemente, (pero con muy poco entusiasmo):  “Welcome. Where are you from?”. “De acá de Buenos Aires”, se apresuró a contestar Gabriel, mi ángel de la guardia. “Ah” dijo decepcionado el tipo de la puerta, con menos amabilidad y menos entusiasmo que antes y nos dejó pasar, vendiéndonos un plano de la barroca necrópolis por una fracción de lo que cobraría a un extranjero.

Cementerio de la Recoleta

Cementerio de la Recoleta

Como anglosajón no me emociona mucho la temática de la muerte; soy más bien de la escuela de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Pero tengo que confesar que este lugar, aunque un poco “freaky” es digno de ver y de hecho está lleno de turistas. Aquí “descansan” o por lo menos descansarían (si no fuera por los turistas y morbosos), los restos mortales de políticos, diplomáticos, poetas, escritores y, como no, del reclamo turístico por excelencia, Eva Perón. A pesar del plano que nos había vendido el amigo de la Fundación, Gabriel y yo nos perdimos en los calles y avenidas de esta ciudad y tuvimos que preguntarle a alguien por la tumba de “la Duarte” (otra de las formas de llamarla a Evita, por su apellido de soltera): “1º a la izquierda, 3º a la derecha y busca la gente y los flores”. No sé si las flores que rodeaban la tumba eran por la auténtica Eva que aun hoy sigue siendo un tema polémico de conversación en Buenos Aires, o por la de Madonna y Andrew Lloyd Webber … pero el caso es que me pillé tarareando “Don’t cry for me Argentinaaaaa” y con la imagen de la reina del pop muy viva ayudando a mi cabeza vencer imágenes de tumbas y zombies, decidí que era el mejor momento para salir a buscar los porteños vivos.

Cementerio de la Recoleta

Tumba de Maria Eva Duarte de Perón (Evita)

Pasamos por la Iglesia del Pilar; y entramos brevemente al Centro Cultural Recoleta y paseamos por la terraza del Buenos Aires Design, donde hay varios restaurantes y tiendas de diseño. Entonces tomamos un taxi, no porque seguía con mi rollo de estrella de cine sino porque, como me explicó Gabriel, los taxis de la ciudad son francamente económicos (2€ para un trayecto de 10 minutos). Fuimos a la librería El Ateneo Grand Splendid, que es tan grande y espléndida como su nombre indica y un lugar dónde podrías pasar un día entero. De hecho es lo que muchos hacen,  ya que tiene cafetería sobre lo que alguna vez fue el escenario de este antiguo teatro y salas de lectura en los sitios que antes fueron usados como palcos. Uno puede sentarse tranquilamente a leer los libros sin prisas y sin obligación alguna de comprar. El propio Gabriel lo describe perfectamente en su post

El Ateneo Grand Splendid

Luego tomamos otro taxi por la exageradamente ancha Avenida 9 de Julio. Dicen que es la más ancha del mundo y desde luego lo es mucho más que el largo de varias calles de mi pueblo. Pasamos por el Teatro Colón, que nada tiene que envidiar a los del viejo continente, y mas adelante por el emblemático Obelisco en la intersección con Avenida Corrientes. Según me cuenta mi guía de lujo, “La Avenida Corrientes es una de las principales de Buenos Aires, eje de la vida nocturna y bohemia, con su primer tramo repleto de entidades financieras y bancarias , hasta la peatonal Florida; de ahí en más es centro de entretenimiento, con teatros. Pasando la Avenida Callao toma un perfil netamente comercial.”

Obelisco

Llegamos al Congreso Nacional, un edificio de los que imponen respeto. Con su enorme cúpula, columnas clásicas, estatuas y bandera este monumento casi podría ser para mi “el símbolo” de esta nación si no fuera porque justo dónde me bajé del taxi, en un quiosco de prensa encontré el recordatorio de lo que hasta entonces había sido mi imagen de Argentina…un póster de Mafalda ahí mismo parecía retar la autoridad y poner el inmenso edificio y lo que simboliza en perspectiva.

Congreso de la Nación Argentina

Bordeamos la plaza y a los manifestantes acampados delante del congreso, (siempre hay alguno) , para tomar la Avenida de Mayo. Este es el centro de las relaciones argentino-españolas, con restaurantes, tablaos y entidades.

Gabriel me enseñó su edificio favorito: el Palacio Barolo, con su cúpula inspirada en un templo hindú. La construcción está llena de alegorías a la Divina Comedia (que dan un poco de miedo la verdad…no quisiera vivir en la parte del edificio que corresponde al “infierno”).

Palacio Barolo

Lo que en Madrid llamamos “Metro”, allí es  el “Subte”. Es toda una experiencia que aconsejo a cualquiera, incluso en una ciudad donde un taxi te cueste tan poco. La línea A del subte de Buenos Aires es la primera emplazada en Iberoamérica (1913) y lo increíble es que mantienen algunos de los vagones originales en funcionamiento diario. Panelados en maderas nobles, con  lámparas ornamentales y fijaciones de latón, estos vagones son joyas de la historia del transporte y en las dos paradas que hice me transportaron hasta principios del siglo pasado.

Subte, Linea A

Subte, Linea A

Nos bajamos en la Estacion Piedras y entramos al CafeTortoni, el más antiguo de la ciudad, ya que data de 1858. Aqui tomaron café con tertulia Sabato, Alfonisna Storni, Gardel y Borges, así que no podíamos faltar Gabriel y yo. El local huele a chocolate con churros y leche merengada, pero también a cuero y colonia de hombre ya que en el fondo del local funcionaba una barbería (sigue ahí , pero como museo).

Café Tortoni

Ya de noche, tras el descanso caminamos hasta la Plaza de Mayo. Ahí está la Catedral Metropolitana, que guarda los retos del General San Martin, libertador de Chile, Perú y Argentina (pero le dije a Gabriel que ya había visto suficientes tumbas por hoy…y por el resto de mi estancia en Buenos Aires). En otra esquina de la plaza se encuentra el Cabildo, donde fue la Revolución de mayo de 1810.

En el centro de la Plaza está la Pirámide de Mayo, y alrededor de esta, pintadas de los pañuelos que representan a las Madres de Plaza de Mayo. Todos los jueves, sin importar las condiciones del clima, marchan en torno a ella en señal de protesta por la suerte de sus hijos. Sufren como sólo puede sufrir una madre, con un dolor tan grande que no deja sitio para el odio y aquellos humildes pañuelos dibujados en el suelo parecían tan fuertes y dignos como la imponente y bella Casa Rosada que se encuentra usto enfrente, sede del Poder Ejecutivo Nacional.

Plaza de Mayo

Ya era tarde y tenía que prepararme para salir a cenar, así que Gabriel me acompañó hasta el hotel y se despidió con un abrazo tan auténtico como la ciudad de Buenos Aires que me había enseñado.

Hay ciudades que tienen personalidad propia y Buenos Aires es sin duda una de ellas. Para mi la sensación era como si una mujer madura pero aún hermosa hubiese estado intentando seducirme con la elegancia de sus formas y partes iguales de melancolía romántica y pícara.

De vuelta en el lujo del Alvear no pude resistir poner la TV que estaba encima de los grifos de oro de mi baño. Me dio cierta satisfacción comprobar que el sonido del jacuzzi no me dejaba oír los comentarios del fútbol que había en los cuatro primeros canales que probé. ¡Nada es perfecto…ni para las estrellas de cine!

Carnaval en Buenos Aires

Hágase amigo, no quede afuera
remotos tiempos de una ilusión

la de soñar  con un nuevo mundo
donde Don Momo sea amo y señor

(Murga Los Kilmes)

Del 5 de febrero al 8 de marzo, en Buenos Aires sonarán bombos y platillos,  se verán llamativos trajes y banderines de colores adornarán las calles. Ha llegado el Carnaval a la ciudad.

Los orígenes de la murga porteña tienen lugar en la época colonial. Es el resultado de aquella música ancestral traída por los esclavos africanos que residían en aquel entonces en Buenos Aires.  Éstos se juntaban en secreto por las noches, escapándose de su encierro para bailar y parodiar a sus amos.

En nuestros días la murga es un espacio de creación y recreación, si bien nunca ha abandonado ese espíritu crítico y de reclamo que tuvo en sus inicios. Es una de las formas de arte social que más creció en el país, acompañando las crisis políticas y económicas. Sus cantos reflejan problemáticas sociales o vivencias populares.

Se celebra los días 5, 6, 12, 13, 19, 20, 26, 27 de febrero, 5, 6, 7 y 8 de marzo, desde las 7 pm. Algunos lugares son:

Abasto: Av. Córdoba entre Sánchez de Bustamante y Agüero

Almagro: Av. Corrientes entre Av. Medrano y Bulnes

Boedo: Av. Boedo entre Av. Independencia y Av. San Juan

Monserrat: Av. San Juan entre Solís y Pte. Luis Sáenz Peña

Palermo: Darwin entre Gorriti y Cabrera

San Telmo: Av. San Juan entre Defensa y Perú

En este link podrás ver la lista completa de todos los barrios.

Glaciarium, el primer museo del hielo en Argentina

Si bien ya está abierto al público, la inauguración oficial será este 15 de febrero. Es el primer museo de este tipo en Argentina y uno de los pocos en el mundo dedicados al tema glaciológico.

Ubicado en El Calafate, desde allí se tiene una increíble vista del Lago Argentino y el Parque Nacional Los Glaciares. Tiene como objetivo ser un lugar para el estudio y análisis de los hielos continentales, además de un sitio educativo y de entretenimiento.

No es sólo un centro informativo, sino también un lugar de compromiso y toma de conciencia de la importancia del cuidado ambiental”, dicen los responsables del proyecto.

La arquitectura se integra con su entorno, ya que este imponente centro de interpretación de más de 2500 m2 se asemeja a un glaciar enclavado en plena estepa patagónica. Al ingresar al museo, se mantiene la misma estética. Algo curioso: hay un “glaciobar”, donde es posible tomar tragos en vasos de hielo (similar al Icebar de Estocolmo)

El precio de la entrada es de 70 pesos argentinos (aproximadamente 18 dólares / 13 euros)

Caminos y sabores que conducen a Mar del Plata

El tradicional evento que se realiza todos los años en Buenos Aires, ahora también se está llevando a cabo en la ciudad de Mar del Plata (Argentina). Es un espacio donde pequeños y medianos productores de cada rincon del país se reúnen en esta increible feria, para vender todo tipo de delicias autóctonas y productos típicos. Allí podrás probar quesos, salames y aceites de oliva, dulces de frutos patagónicos, mermeladas chubutenses, conservas marplatenses y mendocinas, mariscos de Puerto Madryn, alfajores, mieles, chocolates y vinos, entre otras cosas ricas. Además, hay degustaciones y demostraciones de cocina a cargo de reconocidos chefs locales. Pero la aventura no sólo es gastronómica: también es posible comprar ponchos, tejidos en telar, artesanías en cuero, alfombras y tapices.

Si estás en Mar del Plata hasta el 6 de febrero, ¡no te pierdas este evento! Es en el NH Gran Hotel Provincial (Boulevard Marítimo Peralta Ramos 2502). La entrada,  20 pesos argentinos  (casi 5 dólares)

Para ir agendando: En Buenos Aires, la séptima edición de esta feria se llevará a cabo del 10 al 14 de agosto de 2011 en La Rural.

La segunda librería más importante del mundo está en Buenos Aires: El Ateneo Grand Splendid.

Buenos Aires es una ciudad con gran cantidad de librerías, pero hay una que no puede quedar fuera de tu itinerario: El Ateneo Grand Splendid.

La misma ocupó el segundo lugar en la lista de las diez librerías más importantes del mundo según el diario británico The Guardian. El primer lugar fue para Boekhandel Selexyz Dominicanen (Maastricht, Holanda), y el tercero para la Livraria Lello (Porto, Portugal)

Está emplazada en un edificio construido a principios del siglo XX que funcionó como teatro-cine. Importantes figuras del tango estuvieron aquí, como Ignacio Corsini, Roberto Firpo y hasta el mismísimo Carlos Gardel.

Resulta increíble que en el mismo lugar donde ahora están los Pocket Books, años atrás se encontraban las ventanillas de venta de entradas, o que el escenario sea ocupado hoy por un encantador espacio de lectura y café, detrás del telón de terciopelo original. A su vez, los palcos se emplean como salas de lectura, teniendo desde allí una insuperable vista de todo el recinto, los frescos de la cúpula, balcones y ornamentación.


Este lugar tiene una atmósfera especial, única. Música suave de fondo, gente por doquier sacando fotografías, o leyendo plácidamente en cómodos sillones. Te recomiendo que tengas en cuenta este sitio en tu próxima visita a Buenos Aires.


Para ver un vídeo relacionado con esta librería, haz clic aquí.

Datos útiles

Dirección: Av. Santa Fe 1854, a media cuadra de Avenida Callao (Barrio de Recoleta).

Horario: Lunes a Jueves de 9:00 a 22:00, Viernes y Sábados de 9:00 a 24:00, Domingos de 12:00 a 22:00.

Alfajores argentinos

Alfajores argentinos

Un alfajor es una golosina tradicional que suele encontrarse en varios paises latinoamericanos. Se trata de dos tapas o galletas, unidas por un relleno dulce y cubiertas de chocolate o glasé.

Está emparentado con el al-hasú (literalmente, “el relleno”) que los árabes introducen en la península ibérica. Posteriormente, llega al nuevo continente de mano de los conquistadores españoles, adoptando distintas formas según la región. Por ejemplo, en la provincia de Córdoba (Argentina), se los rellena con dulce de leche o de frutas (membrillo, durazno, higos o pera). En la provincia de Santa Fé se elaboran con no menos de tres tapas hojaldradas unidas entre sí con abundante dulce de leche, cubiertas de glasé (batido de claras de huevo, azúcar impalpable y jugo de limón). En la región noroeste es posible encontrar unas galletas rellenas con gran cantidad de merengue blando saborizado con miel de caña.

Alfajor Santafesino

Por otra parte, están los alfajores industriales; esos que se compran en cualquier quiosco. En Argentina es posible elegir entre más 40 variedades; los hay rellenos de dulce de leche, mousse de chocolate o limón, marroc, pasta de maní, coco o merengue, entre otros manjares. Con tapas duras o blandas, crocantes o suaves, firmes o que se deshacen al dar el primer bocado. Cubiertos de chocolate con leche, amargo o blanco; glaseado o azúcar impalpable.

Recomendamos no pasar por este país sin probar el Havanna, oruindo de la ciudad de Mar del Plata. El clásico es el de chocolate: dos tapas rellenas de dulce de leche cremoso con baño de chocolate amargo. Se consiguen en las tiendas y cafés de Havanna.

Es los quioscos se encuentra uno muy parecido (algunos dicen que aún mas rico) , llamado El Cachafaz.

Havanna y El Cachafaz

Si pasas por Argentina, ya sabes por dónde comenzar a probar  🙂   ¡ Buen provecho!